24 oct. 2009

Instructivo para botar


Mañana los orientales van a las urnas. Algo más de dos millones y medio de personas habilitadas para votar inflan el pecho y demuestran su sentido cívico. Y si no, a joderse, porque el voto es obligatorio y la multa cuesta $430.

¡Atención! No es mi interés promover la anulación del voto -lo cual supone un delito electoral- sino responder al pedido de una lectora y describir posibles clases de anuladores. Por eso, a continuación todo aquel que ha decidido invalidar el voto puede obtener una paleta variada de sugerencias al momento de entrar al cuarto secreto.

1) Anulador mafioso:
nada mejor que anular el voto con discreción, para que parezca un accidente. Basta con introducir la lista junto a la bolsita transparente que suelen entregar los partidos políticos. Del mismo modo, puede incluir una lista partidaria de otro departamento diferente al de su lugar de votación o realizar un rayón sutil al margen de la lista. Su voto dormirá con los peces.

2) Anulador Teleshopping: con todos los medios expectantes, se genera un campo propicio para despertar a esta clase de anulador que a toda costa intenta pautar publicidad sin pagar. Suele identificare por frases del estilo "Vendo Honda Civic por viaje. Una ganga. 099 497 432".

3) Anulador indeciso: este anulador se identifica como un indeciso de pura cepa. No pretende afiliarse al Partido Independiente o a aquellos políticos que se jactan de ser igual que él. De modo que inventa la lista del Partido Indeciso que más desea. Incluso puede postular candidatos y lemas (ejemplo: Esperanza Frustrada, etc.).

4) Anulador sensible: los emos han dado lugar a un anulador que suele dejar su huella en cada instancia electoral. Esto se refleja en citas poéticas, artesanías, o fetas de salame cuidadosamente enrolladas. Dentro de esta clase suele observarse otro subtipo, el anulador narcisista. Se lo reconoce fácilmente porque aprovecha toda instancia para dar a conocer algo de su autoría, junto a la firma y el usuario de fotolog .

5) Anulador fan: partiendo del supuesto de que ningún político lo moviliza más que el póster de un famoso que tiene colgado en su cuarto, este anulador reafirma su condición de admirador con una simple foto del actor, músico, modelo o referente de turno. Si se pone quisquilloso, incluso puede incluir el número de socio del club de fan.

6) Anulador altruista: a decir verdad, es el único que se solidariza con los funcionarios de las mesas de votación. Entiende lo mal que debe sentirse alguien por trabajar un domingo, y está dispuesto a utilizar el voto como una encomienda hacia el presidente de mesa.

7) Anulador aprovechador: surge como una corriente opuesta a la anterior. A diferencia del altruista, este energúmeno se beneficia de los funcionarios, puesto que al estar todo el día clasificando listas, les deja algo más para que ordenen: pares de medias, facturas por fechas de vencimiento, etc.

Así que uruguayos, a votar.
Y anuladores, a botar.

18 oct. 2009

Efervescencia


Los tiempos cambian, como cantó Bob Dylan. Cambian tanto que no sé qué pensar: en la tanda comercial no deduzco si nueve de cada diez odontólogos recomiendan a un político bien blanco o si un servicio financiero asegura tranquilidad a cambio de un voto. A diestra y siniestra se entreveran las cosas y no atino a distinguir si promocionan un auto que brinda Un rumbo seguro o si el Frente Amplio viene con amortiguadores para evitar sobresaltos a futuro. Desde el vamos me marean. No sé si hablan de sujetos de derecho o si exponen derechos del consumidor. Las cosas, así como las pintan, me hacen creer -aunque espero equivocarme- que las políticas sociales no son más que gestos de responsabilidad social empresarial de los partidos políticos...

A una semana de las elecciones nacionales, el panorama se pone efervescente. Y no es por la Coca Cola.

Entre tantas, dejo diez


Siempre que te pregunten qué tal estuvieron las clases de publicidad durante la carrera, responderás lo mismo: flojas. Será que el mejor aprendizaje no lo obtuviste ahí, sino en libros, pateando la calle, o en alguna que otra charla. Evidentemente, te hubiese gustado que algún docente te marcara con alguna de estas frases:

1) Xavi Garcias: "La publicidad mediocre le gusta a todo el mundo porque no ofende a nadie. Una idea normal es más resistente que una muy buena idea. Y la gran idea es débil, es indefensa porque nadie la puede percibir. Su novedad aterra".

2) Dan Wieden: "Los mejores encargos son aquellos que encuentran una gran pregunta y no la respuesta a la pregunta. La mejor estrategia es una pregunta bien definida".


3) Charles Thompson: “No hay nada más peligroso que una idea cuando es la única idea que uno tiene”.

4) Hernán Ponce: “Cuando un cliente me dice que haga esto y esto, entonces le digo: Entonces, ¿qué es lo que necesitás de mí?”.

5) Taxista: “Gurí, mirá que sin oruga no hay mariposa”.

6) Mike Wells: “La creatividad es como hacer ejercicio. A más ejercicio, más energía hay para ejercitar. Cuando estamos cansados, la mejor forma de obtener energía es a través del ejercicio, y la energía expansiva crea energía. Descansar no crea energía”.

7) Enrico Bonomini: “Cuando escuchás las ideas de otras personas, tenés que ser capaz de prestar la suficiente atención como para rescatar la chispa que hay entre tanto caos. A veces las ideas están camufladas, juegan a las escondidas”.

8) Miguel Ángel: “Para hacer una escultura solo hay que sacar del bloque de mármol todas las partes que sobran”
.

9) Steve Simpson: “Creo que lo mejor para vender algo al cliente es invitarlo a conocer el proceso que te llevó a crear eso. Así entiende que la idea no se te ocurrió en un instante, sino que involucró mucho pensamiento para llegar hasta ahí”.

10) Sebastián Wilhelm: "Hay que creer en uno mismo, sin creérsela".

8 oct. 2009

Así nos conocimos


Las pericias realizadas por inexpertos indican que la hipótesis más firme sobre el origen de mi vocación publicitaria se remonta a los seis años de edad. En aquel entonces la cebolla no me hizo llorar, sino todo lo contrario. Cenábamos con la familia en la antigua casa de abuela. El menú era figazza. ¿Y el postre? Figazza. Como me oponía rotundamente (podía con todo, menos con la cebolla) me escapé al zaguán. Papá se sentó a mi lado. Yo tenía el ceño fruncido y nada de lo que él dijera iba a cambiar mi parecer. ¡Que no quiero cebolla! No, no y no.

Se mostró afligido. Al parecer había conseguido la receta oficial de la pizza de las Tortugas Ninja. Yo sabía que eso no era cierto, pero sacó tantas palomas de la galera que logró seducirme. Ese dibujo animado era mi talón de Aquiles. Me vi tentado y probé figazza por primera vez. Desde ahí amo la cebolla. A lo que voy es que papá necesitaba una Celestina para presentarnos: Anonetoy-Cebolla, Cebolla-Anonetoy. Hola. ¿Qué tal? Mucho gusto.

La publicidad es la Celestina. Ella conoce al novio y la novia, así como sus ventajas y necesidades. Pretende acertar el flechazo para que algo despierte entre ellos. Quizá por eso se nota el amor que hay puesto en la publicidad bien hecha. Hoy escucho que hablan de redes sociales, paridad de productos, prosumidores, esto y lo otro, pero el secreto para vender sigue siendo el mismo: seducir, emocionar, acercar. Todo se reduce a eso.

Aclaración: descubrí que cualquiera puede escribir sobre la buena publicidad. Lo difícil es saber escribir un buen aviso.

30 set. 2009

Estado


Le preguntaron: ¿Estado Civil?
Respondió: enamorada.

La imagen la pispié de acá.

29 set. 2009

Regalo

Según Eimb, el amor no es una palabra. Y tiene razón.

El amor son dos remeras. Quizá diga esto porque ayer pensé el regalo que voy a darles a Martín y Ana Paula (hermano y novia, respectivamente) cuando se casen. Aclaro que ellos no dicen nada, pero huelo en el aire que van a comunicar la noticia en breve. Para que quede registrado, no los presiono y espero que se tomen todo el tiempo que sea necesario.

Y visto que ninguno de los dos lee al blog, puedo contarle a usted, caro lector, la idea: se trata de dos remeras de piyama que en conjunto forman la palabra LOVE. Un regalo sencillo, económico y simbólico. Porque amar implica un juego de dos que Alnonino acertó a explicar: no se trata de "amar a", sino de "amar con". Es algo que se construye en equipo.

Esta diferencia sutil es muy, muy importante.


Por supuesto, toda crítica o sugerencia es bienvenida.

28 set. 2009

A paso de tortuga


Parece mentira pero estos últimos días mis sueños están siendo interrumpidos por comerciales. Es el colmo de los colmos. Aunque lea, pase notas y estructure el proyecto de libro, no logro avanzar (o al menos el progreso no es evidente).

Eso que leí 25 libros.




Enumero por orden de preferencia:

1) El arte del servicio al cliente - Robert Solomon
2) La publicidad que me parió - Gabriel Dreyfus
3) Hey Whipple, squeeze this - Luke Sullivan
4) El libro rojo de la publicidad - Luis Bassat
5) Confesiones de un hombre de publicidad - David Ogilvy
6) Verdades, mentiras, y publicidad - Jon Steel
7) How to catch the big idea - Ralf Langwost
8) Ogilvy y la publicidad - David Ogilvy
9) Los creadores de imagen - William Meyers
10) Casi todo lo que sé de publicidad - Joaquín Lorente
11) La fuerza de la publicidad - Marcal Moline
12) Manual para el ejecutivo de cuentas de publicidad - AAAA
13) Lovemarks - Kevin Roberts
14) Publicidad. Amala o dejala - Alberto Scopesi
15) Gestión creativa de la agencia de publicidad - Jorge del Río
16) The perfect pitch - Jon Steel
17) Anotaciones privadas de David Ogilvy - David Ogilvy
18) Página en blanco - Fabián Lazovski
19) ¿Quién se ha llevado mi queso? - Johnson Spencer
20) Clientes de por vida - Sagdish Sheth y Andrew Sobel
21) El asesor de confianza - Maister, Green y Galford
22) Me olvidé de decirte: cambió el brief
23) El ejecutivo eficaz - Peter Drucker
24) Usted puede ser lo bueno que quiera - Paul Arden
25) Cuentas conflictivas - Kevin Goldman

Con toda la intención de reconfortarme a mí mismo pienso en el tigre, que tiene un promedio de 73 intentos fallidos antes de cazar una presa. O en Thomas Alba Edison, que probó mil veces antes de encontrar el filamento adecuado. Sí-se-pue-de. Sí-se-pue-de.

Alguien dijo que trabajar sin corazón es como ser desempleado. Con las tesis pasa algo parecido: algunos parece que cargaran una gran mochila, y cuando llegan a la cima (la defensa) se la sacan de encima como un lastre molesto. Le ponen horas, dedicación y blablabla, pero falta pasión.

Son desempleados.

16 set. 2009

Rutina

(En la imagen -¡clic ya!- una publicidad soberbia de Terra).


Ciudad.
Ya no soporta esa caja de zapatos de unos tres metros cuadrados. No se banca las órdenes, calendarios, ni las horas extra. Todavía es joven, hermosa, y está a tiempo de salirse. Su mejilla es suave y tersa. Todavía no es vieja. Mantiene un suave olor a durazno en la piel. Pero esta oficina la cansa y lo nota en las cervicales. Se está doblando y está cada vez más irritable. De cuando en cuando alza la cabeza hacia la única lámpara del cubículo: aquel sol inmóvil es la única luz que ve del día. Daría todo por estar lejos, lejos, lejos. En algún espacio sin edificios que le permita perderse en el horizonte. Desea irse pronto. Irse ya, sin saludar.

Campo.
Mira en el espejo y ve como se escapa su juventud. El cuerpo enrojecido, ahora afuera de la ducha, le transmite una débil sensación enfermiza. Llega a la conclusión de que los pueblos triunfan porque casi nadie se anima a huir de ahí. Pero ella es distinta. No ha querido adaptarse al pueblo, ni a los paseos por la plaza. La perturba el hecho de dejarlo a él, su único nexo con este pueblo de cuarta. Aunque, pensándolo fríamente, ya no lo ama. Lo adora, pero no lo ama, porque entiende que el amor no debe lucharse: se siente o no se siente. Está cansada de acostarse pensando que a la mañana siguiente todo va a estar bien. Ahora está parada frente a la puerta, y que ocurra lo que debe ocurrir. Desea irse pronto. Irse ya, sin saludar.

13 set. 2009

Persuasión


(Ómnibus 582, destino Peñarol).

Para cuando el humorista termina de hacer su acto, pasa la gorra:

-El que no tenga guita, que agarre -dice.

6 set. 2009

Cubismo


Cruzo palabras con Gerardo mientras sus ojos se escurren hacia rubias, morochas o cualquier exponente del género femenino. Sigue a todos los culos que desfilan delante de su cara. De cuando en cuando hace una pausa, mira sin pestañear a una que cruza la calle, y retoma la charla como si nada. Lo curioso es que no disimula y tampoco se percata. Entonces le pregunto por esa tendencia. Él reconoce -con una pizca de vergüenza- que es baboso crónico. Sabe que es así pero no lo puede controlar. Le doy una palmada en el hombro para que no se aflija, porque tampoco es para tanto.

Dice, también, que le basta ver eso para hacerse una composición general de la mujer y determinar si es linda o no. A juzgar por lo que veo, diría que no es un depravado, sino un cubista. Y le explico: esa forma que tiene de mirar el culo por el todo, y de suponer las distintas facetas a partir de un punto de vista, permitió que la vanguardia cubista pudiera pintar en un mismo plano todo lo que sus mentes veían. Ahora su cara de preocupación muta; hasta empieza a sentirse orgulloso de su condición. Entiende, poco a poco, que sólo unos pocos tienen el don de la perspectiva múltiple.

De todos modos, aclara: "prefiero que me digas culista".