8 feb. 2009

No sé



Supongo que la quiero por las virtudes. Intuyo que es la única -única- mina que combina la dosis justa de arte, libertad, frescura, alegría. Qué sé yo. De paz, seguridad, temperamento, humildad... Creo que es por eso. Porque el último beso es como el primero (o mejor aún) y después del beso viene la

pausa.

Hay un algo imposible de escribir y describir. No entiendo por qué cada vez que pienso en ella me quedo en blanco y dejo de pensar. ¡Pero qué imbécil! Todo esto suena cursi. Supongo que la quiero por sus virtudes, aunque tenga esas gietas molestas que tampoco vienen al caso.

Temo que me fascina por sus defectos.

3 comentarios:

Pollo dijo...

Y me acuerdo de esa pregunta que me hiciste hace unos días: ¿Qué es lo que más me atrae de una mina? Todavía lo pienso.

Abrazo negrito!

fantasía dijo...

Yo creo que la quieres porque quieres quererla y cuando decidimos querer así, amamos hasta esas "grietas".
Q bonito es querer :))

Sick Boy dijo...

Por algo el Amor ha estado personificado en muchas mitologías. Parece algo externo a nosotros, y la manida imagen del flechazo que viene de afuera y de sorpresa es de lo más apropiada. Lástima que sea una figura tan manoseada.
Por otro lado, si elegiéramos a quién querer, ¿qué gracia tendría?