18 oct. 2006

Pirotecnia casera


Con la primavera los árboles cambian de look. Mientras algunos se tiñen el pelo, otros adornan sus cuellos. Es entendible, es la estación glamorosa. Se atiborran de claveles del aire y los relucen con desdén ante los transeúntes que desfilan constantemente. La foto muestra un ejemplar de Bulevar Artigas y Solano García. El clavel del aire no es un parásito, sino por el contrario una planta epífita. Su belleza es indescriptible. Por eso me limito a mostrar la foto. Basta un clic para realzar la belleza. No echan raíces ni tampoco se nutren de los árboles. Simplemente se fijan en ellos y, a través de sus hojas, absorben del aire tanto agua como nutrientes. No pagan alquiler. Tampoco molestan al casero.

Si las personas fueran claveles todo cambiaría. No habría injusticias. La explotación no estaría en el diccionario. Pero, bien sé que no se puede vivir del aire. Tampoco es recomendable vagar por el mundo sin echar raíces. Las raíces me enseñaron a estimar a estos seres. Desde pequeño, lo más divertido de armar una fogata era colmarla de claveles. Era pirotecnia casera. Con un poco de fuego el estruendo desprendido me dejaba boquiabierto. Ahora comprendo que la única diferencia entre la juventud y la adultez se encuentra en la preferencia por ruidos o colores.

Hace unos días fui a parar con uno que dormía en el piso. Lo guardé en la mochila. Ahora yace en el ropero. Lentamente muda de un verde marino a un gris decrépito. Estoy ansioso. Lo guardo para Navidad.

14 comentarios:

eresfea dijo...

Sólo falta algún comentario de la luz, je, je.

Al Nonino dijo...

Hay bastante de "eresfea" en este post. Cuidado si te empiezan a gustar las montañas y los rusos...

Pobre loco dijo...

Sí, sí, veo una peligrosa influencia tendiente al naturismo. Espero que no degenere.

anonetoy dijo...
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anonetoy dijo...

Espero que no me gusten LOS mariposas.Pero, nunca se sabe.

Lo de eresfea y los rusos no lo sabía. Ciertamente me estoy interesando mucho por la fauna y flora, aunque poco sé.

Próximamente visitaré el Jardín botánico

Sick Boy dijo...

Tenés razón, si las personas fueran claveles, no habría injusticia... salvo la injusticia de que alguien te agarre y te prenda fuego sólo para oir el ruidito que hacés al arder... mmm... Ahora que lo pienso, los claveles y las personas SÍ tienen mucho en común...

Sick Boy dijo...

Nótese qué pasa si cambiamos "clavel del aire" por "bichicome" en el post:

"Se atiborran de bichicomes y los relucen con desdén ante los transeúntes que desfilan constantemente"

"El bichicome no es un parásito"

"Si las personas fueran bichicomes todo cambiaría. No habría injusticias. La explotación no estaría en el diccionario"

"desde pequeño, lo más divertido de armar una fogata era colmarla de bichicomes. Era pirotecnia casera."

"Hace unos días fui a parar con uno que dormía en el piso. Lo guardé en la mochila. Ahora yace reposa en el ropero. Lentamente muda de un verde marino a un gris decrépito. Estoy ansioso. Lo guardo para Navidad"

¿Mensaje oculto?

anonetoy dijo...

Sick boy, usted encuentra mensajes ocultos en todo. Me preocupa. Lo del código binario, eso sí que era oculto.

Sick Boy dijo...

Soy como Russell Crowe en una mente brillante. Con bichicomes en lugar de letras.

eresfea dijo...

¿Rusos? ¿Cuándo he hablado de rusos?

P@blo dijo...

en referencia al comentario de anonetoy, en el mundo hay 10 tipos de personas, las que entienden código binario y las que no... ;)

anonetoy dijo...

Eresfea, la primer piedra la tiró Al. De todas formas, esto me hace pensar que no te gustó La extranjera, sino Dovlátov.

Anónimo dijo...
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Anónimo dijo...
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