De repente crees que la tenés clara y la vida te pega una trompada.Visitás una agencia en busca de tu primer laburo en publicidad. El tipo que te atiende dice que tenés talento pero que necesitan gente con experiencia. Vos no sabés si habla en serio o si te lo dice con anestesia. Lo mirás fijo y comprendés, aunque eso no te tranquiliza. En parte sabés que la experiencia es lo primero que miran pero, por otro lado, te mata el hecho de que eso es lo único que no se puede tener hasta entrar en una agencia de publicidad. ¡*$%"%$ç"&%"! Incluso recordás las palabras de Gabriel Dreyfus: "La experiencia es un peine que te regalan cuando te estás quedando pelado".
Te pegan una piña bien dada, por gil. Sólo así entendés que la cosa no está tan fácil y que todavía no pagaste derecho de piso. A pesar del golpe seguís creyendo en vos, sin creértela. Vas captando la cosa: te vas avispando a medida que recibís más porrazos. Después de todo, no es tan grave. El dolor te hace más sabio.
Quizá cuando mueras te conviertas en un genio.









